Fervor y devoción en la “madrugá”. El Vía Crucis del Santo Cristo de la Escucha sigue siendo el máximo exponente de la piedad popular almeriense.
Santo Cristo de la Escucha discurriendo por la Iglesia de San Pedro Apóstol Cuando el reloj de la sede catedralicia de la Encarnación había marcado las cinco de la “madrugá”, con un cielo estrellado y una temperatura casi primaveral, se abrieron las puertas del templo fortaleza, y apareció bajo la cancela renacentista el paso sobrio con un reducido monte de claveles rojos y unas rosas al pie de la cruz del Santo Cristo de la Escucha, realizado por insigne indaliano almeriense Jesús de Perceval, devoción soberana de Almería, y un silencio sobrecogedor inundó a los miles de fieles y personas que se congregaban en la vetusta plaza, santiguándose unos, y otros, haciendo una genuflexión, en señal de veneración. Previamente, durante toda la larga noche penitencial de adoración al Santísimo Sacramento en el Monumento, cientos de personas estuvieron acompañando al Cristo de la Escucha en la capilla funeraria del obispo Fernández de Villalán, y en cuyo exterior de la capilla se encuentra u...