Un año más, Guillermo Padilla vuelve a sorprender a almeriense y visitantes con una ornamentación distinta de la Santa Cruz de Mayo que ya es tradicional que esté presente en esta fiesta de gloria en la sede de la Hermandad Eucarística de la Santa Cena y María Santísima de Fe y Caridad, situada en pleno casco histórico en la Calle Lectoral Sirvent, junto a Tiendas y próxima a la Cruz del Silencio. Si la pasada primavera este artífice floral obtuvo el primer premio en el concurso del Ayuntamiento en la modalidad de Cruces y el segundo en Mayas, este año se supera a sí mismo al enmarcar la Cruz de forja de hierro -atravesada por claveles reventones de color sangre que vencen a la muerte de Cristo y salpicada de pillanovios blancos que estallan en gloria- con un arco lobulado al estilo nazarí donde predominan el clásico encalado blanco con el tradicional azulete almeriense. Geranios y gitanillas compiten con margaritas en hacer que resplandezcan las macetas de barro de Níjar, que a su vez...