ABRIL de 2016. Ha comenzado la Pascua florida con anticiclón y borrasca, más de lo mismo, y menos de lo más en estos tiempos como en los anteriores de tribulaciones, que nos impiden ver con meridiana claridad, el horizonte más cercano a nosotros. Vaya década que hemos vivido y estamos viviendo, nos está dejando sin aliento, pena, penita, pena. A ver si antes del día 26 de junio, festividad de San Josemaría Escrivá de Balaguer, con la flor en los castaños y las higueras y el nacimiento de oropéndolas y vencejos, llegan las vacaciones estivales llenas de sol, playas, paella y sangría. No son muchos, quienes en conversaciones informales a pie de calle, cuando has cogido carrerilla, paseo arriba, paseo abajo, te frenan el paso de penalti, te miran piadosamente de reojo, y con compulsiva fluidez oratoria, exhortan una sentencia quijotesca-pancista: España va de culo. No sabe uno qué contestar, no valen todas las respuestas, por sí las está grabando en su burgués móvil, que no deja...