ASISTIMOS todos los días, de forma regular, a escuchar en determinados personajes de la vida pública, conductas y comportamientos con acritud y beligerancia hacia quienes integran con gran sentido vocacional el Poder Judicial en sus diversas tareas dentro de los órganos jurisdiccionales, sean magistrados, jueces, fiscales, letrados-secretarios y demás personal incardinado, que con escasos recursos en equipamientos e infraestructuras y humanos están realizando una labor ardua en impartir Justicia conforme a los principios establecidos en la Ley Orgánica del Poder Judicial en concordancia con la Constitución de 1978. No entiendo, ni podré entender, día sí, día también, siempre cuestionando las resoluciones judiciales, porque las mismas no son de nuestro agrado totalmente o parcialmente, realizando sin conocimiento alguno una serie de comentarios desproporcionados, incluso a través de las redes sociales, cuestionando la independencia e imparcialidad de quienes son garantes del o...