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Seriedad penitencial que torna silencio el barrio de La Almedina


Sábado Santo del año pasado.
Después de las inclemencias del tiempo del año anterior, que tuvo que recogerse el cortejo procesional en la Casa de Hermandad de la Sacramental Cofradía del Prendimiento, y retomar el traslado a la Iglesia de San Juan, Antigua Catedral-Mezquita el Sábado Santo, recuperando con ello una procesión penitencial en tan señalado día de luto. Este año, a pesar de las indicaciones meteorológicas anunciadas, la tarde almeriense con un cielo azul celeste mediterráneo y la brisa marina que nos traía la fragancia de jazmines y azahar de los naranjos del casco antiguo, apareció en la puerta aledaña a la iglesia conventual de la Compañía de María, a las siete en punto de la tarde, con ráfagas de olor a incienso la cruz de guía de la Real e Ilustre Congregación-Hermandad del Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de la Angustias.

Clamor y silencio en las miles de almas que contemplaban la salida de la cruz de guía iluminada por dos faroles y un tramo de nazarenos revestidos con empaque y espiritualidad con túnica de cola como lastre de los pecados de los hermanos que van siendo recogidos de la calle para ser redimidos a través de la penitencia y que a su vez servirá de mortaja en tránsito hacia la vida eterna.

A continuación, toda una liturgia procesionista con el fiscal de horas, cuatro hermanos con cirio de respeto, Senatus con dos mazas, Libro de Reglas con cuatro varas, dos hermanos con bocinas anunciadoras, Cuerpo de acólitos turiferarios y ceroferarios del paso del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, profusamente adornado con iris morados, Patrón del Glorioso Cuerpo de La Legión Española, el Señor de la Vida y la Esperanza, para cerrar la comitiva penitentes cargando con cruces y los sones de marchas procesionales interpretadas por la Banda de cornetas y tambores de Torreperojil que remembraban a las antiguas centurias romanas.

Cuando el paso del Cristo se adentraba camino de su sede canónica y el templo catedralicio, empaque y señorío en la sección del paso de la piedad con la cruz Parroquial iluminada por dos faroles, estandarte de la Virgen con dos varas, y un centenar de nazarenos, guión y miembros de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Almería y Brigada de la Legión, continuadores de la vinculación de la Hermandad con el Regimiento y Batallón Nápoles, estandarte corporativo con cuatro varas, y la Presidencia con varas integrada por el Teniente Coronel Jefe Accidental del Tercio Don Juan de Austria de la Legión, Oficiales y Suboficiales, Teniente Hermano Mayor Antonio Santander y Consiliario Carlos Fernández Revueltas, para dar paso a dos hermanos con bocinas anunciadoras y el Cuerpo de acólitos turiferarios y ceroferarios que nos indicaba la presencia del Paso de Nuestra Señora de las Angustias a los sones musicales de la Banda Municipal de Dalías, y dirigido magistralmente los cuarenta y cinco costaleros por el capataz Alejandro Mengibar. Miles de personas se agolpaban para presenciar este cortejo procesional que este año celebra su efemérides fundacional en 1912, y que en los últimos años ha ido recuperando la Congregación-Hermandad lo señero y tradicional de esta hermandad penitencial con un gran acercamiento al barrio donde se encuentra su sede canónica frente a la Subdelegación de Defensa en pleno casco histórico del coqueto barrio de la Almedina, a las faldas del gran angular de la Alcazaba. Gestos de gran emotividad tuvieron lugar, la entrega del Presidente de la Diputación Gabriel Amat de un ramo de flores a la Virgen de las Angustias al tránsito del cortejo por el Palacio Provincial y el ramillete que el Hermano Mayor José María Campos hizo entrega al Hermano Mayor del Prendimiento.

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