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“In Memoriam”, Blas Fuentes Brú.

Me vais a permitir que utilice esta vía para publicar una nota “In Memoriam”. Supongo que, como yo, alguna vez habéis abierto algún periódico local y encontrado una página en la que, con foto del difunto, un familiar dedica unas líneas a trazar un semblante y dedicar unas mínimas palabras de emotiva admiración al que ya no está con nosotros. Pues bien, los que me conocen saben bien que, apenas tengo oportunidad, en mi conversación está presente mi padre, José Blas Fuentes Brú, pero nunca me he creído capaz de poder estar a la altura de la persona que tenía que describir.

El trece de octubre de este año se cumplen 15 años de su fallecimiento, pero no es por el número por lo que me he animado a escribir estas líneas, sino por la foto que no acompaña a esta nota. Hace ahora un año, supe que una fotografía suya, enmarcada y con una placa dedicada, que estaba en la vitrina de enseres de la Casa Hermandad de la Cofradía Nuestra Señora de los Dolores (calle Murillo de Roquetas para más señas) había sido retirada. La nueva Junta de Gobierno de la citada Hermandad decidió, no sé cuando, que no tenía porqué estar allí y la metió en un cajón, no sin antes contar con su viuda, mi madre para, si quería, que pasara a retirarla. Tal hecho ha sido el que me lleva a hacer este ejercicio de desahogo y dolor compartido. Veréis, para mí es una liberación. Cada vez que entraba en la Casa Hermandad, no podía evitar dirigir la mirada a mi padre, y pensar en cuanto le echo de menos, inundándome un sentimiento de melancolía difícil de soportar. Empero, al instante me llegaban imágenes a la cabeza de su pasión por esa Hermandad: Junto a otros y otras, algunos de los cuales tampoco están con nosotros, organizando, construyendo… Su ilusión era contagiosa. En vísperas de Semana Santa, el nombre de Blas reverberaba en la Cofradía. Estaba para todo y dedicado a todos, sin más objetivo que el cumplimiento del que consideraba su deber.

No pretendo aburriros con consideraciones de tipo religioso que muchos no compartiréis, pero he de aclarar que todo lo hacía, estoy convencido, por su JEFE. Mantenía una relación con Dios muy íntima, personalísima, encomendándose a Él permanentemente. Me llegó a confesar, avergonzado, que le había pedido algo: que le diera vida para ver a sus hijos con sus vidas encauzadas.

Volviendo a su objetivo y quehacer en la Hermandad, nunca fue amigo de reconocimientos públicos, pues no buscaba vanagloria, sino que todo lo hacía para que se honrara a Dios. No era persona de adulaciones, y era de los que huía de aquellos que se prestaban con facilidad a agradarle el oído. Nunca, jamás habría estado conforme con que colocaran una fotografía suya al lado de las herramientas que se utilizan para recordar al que de verdad importa. Sin embargo, el homenaje sincero, ese recuerdo que colocaron me conmovió y me llenó de orgullo. A lo largo de todos estos años he estado convencido de que, a pesar de mi padre, muchos entrarían en la Casa Hermandad, y preguntarían por ese de la foto, y rápidamente sabrían quien fue y qué hizo, contagiándoles su fe e ilusión por el proyecto.

Nunca he necesitado esa foto, pero llegué a creer que para otros podía ser útil, quizá porque no me acompaña la humildad de mi padre. Al final su ejemplo como amigo, como hermano, como padre, como hijo, se queda en aquellos que le conocieron.

No puedo terminar sin antes compartir mi tristeza por la ausencia de todos los que, como mi padre, trabajaron por la Hermandad, así como mi tristeza por la actitud garrula de poner y quitar, sin atender al peso de historias pequeñitas y sus protagonistas. Jamás se podrá hablar de tradición en lugares en los que se olvida tan rápidamente. Me dolió que la pusieran y me ha dolido que la quitaran. Como veis, el vástago nada tiene que ver con el homenajeado, él os diría: “Mejor así. Entended que son personas de buena voluntad y que han tomado la que han entendido como mejor de las decisiones. Además quién soy yo, sino simplemente un conserje, hijo de Lola y Blas, que sólo, y no es poca cosa, aspira a ser un buen padre de familia, sin más reconocimiento y agradecimiento que el que Dios me otorga por tener la oportunidad de estar entre vosotros cada día”.


Blas Fuentes

https://www.facebook.com/blas.fuentes.1

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