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Célibe a coste laboral

El celibato obligatorio del clero es un mero decreto administrativo, no un mandato evangélico. A partir de ahí, se puede decir lo que se quiera. Es una norma carente de fundamento evangélico, que no fue impuesta hasta el siglo XVI.

El celibato ni es un don ni un carisma, ya que no va orientado a toda la comunidad de creyentes, y solo unos cuantos privilegiados, sí se puede llamar así, ya que entonces todos deberíamos ser cébiles hasta en el matrimonio, por ser un estado, tal y como se entiende actualmente por la curia jerárquica.

El Concilio de Trento con el papa Paulo III, que tras una vida disoluta, favorecedor del nepotismo dentro de su pontificado, y padre de varios hijos naturales, implantó definitivamente con los edictos de Letrán.

No considero que en pleno siglo XXI la imposición del celibato suponga una relación personal más íntima y más completa con el misterio de Cristo y de la Iglesia, y menos aún en bien de la humanidad. No es cuestión de saber que este tipo de medida, de carencias afectivo-sexuales que padece un sacerdote, puede llegar a una frustración vital u otras causas de índole emocional.

Pero como laboralista, detrás de todo esto puede ser que sean cuestiones de tipo socio-laboral, ya que tener el carácter de célibe en el clero, le convierte en una gran masa de mano de obra barata y de alto rendimiento, y dotada de una movilidad geográfica y de una sumisión y dependencia jerárquica absoluta.

Es más barato mantener un sacerdote célibe que una familia, ya que al menos debería de triplicar el salario para atender mujer e hijos en  una vida material digna y suficiente para atender todas las necesidades, salvo que los curas se dedicaran o ganasen la vida mediante una profesión civil y además ejerciesen su ministerio sacerdotal.


Otra ventaja económica para la Iglesia es que al ser soltero y sin compromiso, se puede traducir que los pocos o muchos bienes que tengan, vayan a parar por herencia al patrimonio de la Iglesia, y por tanto, es también un mecanismo de control básico dentro de la propia estructura clerical católica.

Rafael Leopoldo Aguilera

Publicado en el Diario La Voz de Almería, 10/05/2014, pág. 29.

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